Presentaciones En Público: Consejos Sobre Preguntar, Responder y Hablar



Antes de hablar, preguntar o responder debemos construir una idea mental, de lo que vamos a transmitir para que salga de forma fluida y sin “baches” (quedarse mudo o lleno de muletillas) o “laberintos” (no saber cómo terminar o cerrar la idea) teniendo mucha claridad mental en los conceptos que vamos a brindar en el momento de hablar.

Recuerda que, al comunicarnos, no es solo importante el contenido que estamos transmitiendo, sino, aún más importante es de la forma en que lo transmitimos. Tener un ritmo y tono variado, saliendo de la monotonía al hablar es fundamental. Variaciones, curvas de tono y cadencia en nuestra voz harán enriquecer absolutamente nuestra palabra. También, esta estrategia la puedes aplicar en la comunicación en lo personal, e incluso se utiliza mucho en ámbito político y de conferencias junto con el lenguaje paraverbal.

En ocasiones el silencio aporta una connotación muy importante en las comunicaciones, como método de reflexión, pensamiento e integración, además “crea” el “efecto” de hacer parecer nuestro pensamiento o comunicación más importante de lo que realmente es. No dudes en realizar pausas para reestructurar tus pensamientos e integrar al oyente, entrevistado o persona que tengas enfrente.

Los oradores con poca experiencia comienzan a hablar sin una estructura mental por lo que pueden llegar a aparecer diferentes errores y preguntas mal formuladas. Te recomiendo que trabajes con estos órdenes de pensamiento. Tres pilares que generarás en tu mente, antes de comenzar tu presentación exitosa:

ROMPIENDO EL HIELO:

Tienes muchas opciones. Desde presentaciones de uno mismo y seguir con algún bocadillo, como alguna anécdota que vaya sobre el tema o la situación del momento, algún refrán o pensamiento que aplique al tema que te sirva como “gancho” para romper el hielo y entrar realmente al segundo paso que es el contenido real. Imagina la clásica "conversación de ascensor" en la cual hablas de cualquier cosa, solamente para "romper" ese silencio incomodo.

PREGUNTANDO:

Apóyate en las 5 preguntas mágicas, preguntas que llevan a respuestas abiertas (pues no se pueden responder con un “si” o un “no”) las cuales son: “Como” “Cuando” “Donde” “Porque” “Quien” y “Que” En el inglés se conocen como “Las 5 W”. Es vital que estés atento a las respuestas de la o las personas, ya que, a su vez, te servirán para crear “sub-preguntas”. Verás cómo todo fluye con mucha naturaleza y ni siquiera te sobrará tiempo, incluso… ¡Te faltará!

RESPONDIENDO:

Si tienes que hablar sobre tu persona o sobre determinado tema de actualidad, no te preocupes, recuerda tus años de estudiante cuando te enviaban de tarea realizar una síntesis sobre algún tema. Céntrate en datos determinantes, como nombres, fechas, agregándole las “5W” que te ayudarán a armar una crónica muy completa sobre cualquier hecho o tema de cualquier temática.

OTROS CONSEJOS:

  • Sonríe, se cordial, ten seguridad de lo que estás diciendo (incluso hablar con el cuerpo te servirá). Mientras que piensas o te ordenas tu cabeza, evita los baches como los “eeehh…” o “esteeee…” y aunque no queda bien, el silencio, dará la impresión que estás reflexionando o pensando de forma ordenada.
  • Trata de buscar el lado emocional y de interconexión con la otra persona para que se sienta cómoda, pues lo menos que queremos es que se parezca a un “interrogatorio”. Comienza con preguntas “light” para romper el hielo.
  • En cuanto a abrir una presentación empresarial, radial o televisiva, una pregunta (retórica o no) suele ser una buena opción para “abrir la cancha” y lograr la atención del público. No lleves goma de mascar, con el pretexto de “luego la tiro”, más de una vez me he olvidado de tirarla antes de iniciar. Tener un bolígrafo en la mano puede ayudarte a eliminar tensiones, pero evita hacer ruido con ella.
FELICITATE Y REFLEXIONA:

Te sientes genial porque en todo el tiempo transcurrido supiste plasmar en palabras lo que tu mente pensó gracias a mantener un orden y estructura en las ideas. Sabes que ya dijiste casi todo lo que tenías que decir y es momento de irse por la “puerta grande”, de cerrar, de despedirse como un profesional experimentado. Si piensas que lo pudiste hacer mejor, toma nota y tenlo presente para la próxima vez. Nunca te presiones demasiado, el arte de la oratoria se aprende a base de práctica, error, corrección y en menos de lo que cante un gallo, estarás dominando. el arte de la comunicación. Lo fundamental aquí es que te animes a mas, y salgas de lo que hoy es tu zona de confort.


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